¿Has visto alguna vez por la autovía uno de esos coches tipo seat panda antiguos tuneados como de rally?
Te voy a contar porqué me encantan y cómo ese concepto los puedes aplicar en tu vida ahora mismo.
Ramón es uno de esos aficionados a esos rallys. Curra de ayudante en un taller. Le apasiona el olor a gasolina quemada y lleva con orgullo las uñas llenas de grasa.
Tiene un opel corsa que lo ha preparado él mismo para competir. No es rico, pero ha invertido mucho en refuerzos y tubos de escape.
El coche es muy orgulloso, está recien pintado y suena a viejo carrasposo al que le han dado un caramelo de eucalipto. De motor va bien, aunque lleve mecánica de garaje.
Ramón y su corsa compiten en pistas de montaña por rallys regionales. Sus hijos le acompañan en las curvas y a veces le ayudan a limpiar la carrocería cuando acaban.
Ramón y su corsa no compiten para salir en la tele, ni en ninguna red social.
Ramón y su corsa solo compiten para vivir la experiencia de derrapar y abrazar a su mujer lleno de barro.
Y solo con eso, ya le compensa la vida.
Quizás tu pienses que si no vas a poder llegar a primera división, no merece la pena intenarlo.
Que si no vas a llegar a ser un gran pianista, no merece la pena empezar a practicar.
Que quizás seas ya muy mayor para ponerte a estudiar lo que querías de niño.
Pero quizás, la vida esté en hacer las cosas en pequeñito. A tu alcanzce, sea eso mucho o poco.
Pero lo que sí es seguro, es que la vida está en hacer. En ponerse en marcha. En compenzar aquello que te hace sentir que estás viviendo.
Ahora, haz con esta información lo que quieras.
Disfruta de lo que queda de día.
Un abrazo,
Alberto.
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