Ser valiente es difícil

Ser cobarde, todavía más

Te voy a contar algo que te va hacer pensar varios días. Puede ser que este email no te guste.

Todos tenemos algo que nos da miedo o nos quita el sueño.

¿Todos?

Todos.

Hay quien al miedo le disfraza con la etiqueta de “respeto”.

– Yo no tengo miedo a (pon aquí lo que quieras), le tengo respeto.

– Ya…

Hasta Superman le temía a la criptonita.

Ser valiente es difícil porque tienes que enfrentar a lo que creemos que nos va a dañar. Y eso es incómodo.

Ser cobarde es más difícil porque te tienes que joder sufriendo ese miedo e impidiéndote hacer aquello que querías.

Y la diferencia entre el valiente y el cobarde, es que el primero aguanta el miedo 5 minutos más.

– ¿Solo eso?

– Solo eso.

Las adicciones se pasan si aguantas 5 minutos más el síndrome de abstinencia.

Se te quitarán las ganas de esa palmera de chocolate si aguantas 5 minutos el impulso de meterla en la boca.

El miedo a estar solo en casa se supera si aguantas 5 minutos mirando la pared vacía.

Perderás el miedo al rechazo si aguantas 5 minutos de personas mandándote a paseo.

No tendrás miedo hablar en público si toleras 5 minutos haciendo el ridículo.

Estás solo a 5 minutos de superar la mayoría de tus barreras.

Lo que pasa es que no soportas la incomodidad. No soportas la desagradable sensación de incertidumbre, del qué dirán, o del qué pensaría mi madre si me viera.

Haz lo que tengas que hacer y no esperes a que se pase el miedo.

La verdadera fortaleza no está en superar el miedo, está en hacerlo con miedo.

Entrena todo lo que puedas tu capacidad de resistir cuando todo en ti quiera rendirse. Solo 5 minutos.

Ahora, tú haz con esta información lo que quieras.

Disfruta de lo que queda de día.

Un abrazo,

Alberto.

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