Un ingeniero y un antropólogo se encuentran de Safari en África.
Y como no tienen miedo a nada, deciden salir a dar un paseo por la sabana.
Una leona sale de entre unos arbustos y tras acecharlos, se pone a perseguirlos.
El antropólogo y el ingeniero echan a correr inmediatamente.
Pero el ingeniero a los 30 segundos se detiene y se prepara para lo inevitable.
Pero justo cuando la leona lo va a atrapar, un vigilante del parque le dispara un dardo tranquilizante a la leona y los dos salvan la vida.
El antropólogo le pregunta al ingeniero que porqué había parado de correr.
El ingeniero le contesta con aire de grandeza:
— Obvio, amigo antropólogo. En unos cuantos segundos he calculado nuestra velocidad y la de la leona. He parado porque era físicamente imposible que corriéramos más que la leona. ¿Y tú porque seguías corriendo de la leona?
El antropólogo le contesta:
— Yo no estaba intentando correr más que la leona, intentaba correr más que tú.
Dos aprendizajes de este chiste:
- En muchas ocasiones, la solución a los problemas no está en lo obvio, ni en lo inmediato, ni en lo lógico.
- Cuando las cosas vienen mal dadas, el instinto manda.
Tenlo siempre presente, cuando tengas que tomar decisiones difíciles, enfrentarte a problemas complejos, o decisiones rápidas.
PD: de las decisiones rápidas son de lo que más se aprovechan los vendedores. Sigue atento a los emails de esta semana.
Disfruta de lo que queda de día.
Un abrazo,
Benegas.
– Si esta información te ha sido útil, no te la quedes para ti, comparte y reenvía este email.
– Si te han reenviado este email, suscríbete gratis en albertobenegas.com