Los deportistas de élite no tienen dudas, usan esto para rendir más.

Pero antes te voy a hablar de mi abuela.

Mi abuela Carmen era la típica abuela de pueblo. Vestía de luto, llevaba pelo blanco con moño, y la recuerdo haciendo punto incansablemente.

Caminaba despacio arrastrando los pies y encorvada. A veces, movía su dentadura como si fuera un caramelo gigante en su boca, y la sacaba haciéndome gracia y dándome un poco de grima a la vez.

Mi abuela daba pasos cortos.

Caminaba despacio y en ocasiones yo le tocaba su espalda encorvada con las dos manos, haciéndolo un breve masaje improvisado.
Ella se erguía lo que podía, y respiraba aliviada mientras exclamaba: !ay¡ qué bien.

Ahí descubrí el poder que hay en las manos: unos breves toques por la espalda es suficiente para obtener un bienestar inmediato.

¿No te ha pasado que alguien te da un masaje en broma y parece que el cielo se abre?

Volviendo a los deportistas de élite.

No hay ningún deportista que tras un entrenamiento no necesite un buen masaje. Alguien que conozca la anatomía humana y que identifique los músculos, los amase y los descargue, dejándolos aliviados y descansados.

Tú no eres un deportista de élite, ¿verdad?

Pero te levantas muy temprano y trabajas más horas de lo que dura un entrenamiento profesional.

Además tienes que aguantar atascos, posturas imposibles en el ordenador, cargar a los hijos, soportar jefes y clientes. Hacer cola, la compra, la renta, la suegra y los cuñados.

Y sacar al perro por las noches. No te olvides de bajar la basura.

Quizás ni siquiera practiques un deporte propiamente dicho. Pero tienes una gran carga mental, emocional y física que agarrotan tus músculos como si fueras una naranja seca.

A lo mejor, haces algo de deporte para descargar estrés, pero eso te agarrota aún más.

Mi recomendación es esta: Hazte un buen masaje con un quiromasajista.

Puedo ser yo, u otra persona. Eso no es lo más importante. Hay muy buenos profesionales por ahí.

Pero te recomiendo que dediques a cuidar un poco tu cuerpo, porque es el único que tienes hasta que te mueras.

Estos son los tres beneficios principales que vas a tener tras una sesión:

– Rendirás mejor en tu trabajo. Sea cual sea. De oficina o físico, mental, negocios, emprendimiento…

– Aliviarás dolencias lumbares, cervicales, pesadez en las piernas.. Además de aliviar tu carga mental.

– Encontrarás ese momento de paz y sosiego que te pide el cuerpo y la mente desde hace mucho tiempo.

Esto no es como ir al fisio, esto es un tratamiento físico y mental.

Cómo son mis sesiones de quiromasaje:

– Primeramente haremos una sesión telefónica donde te preguntaré sobre tus hábitos de vida y tu malestar físico y mental, para ver de qué manera puedo ayudarte.

– Una vez en la camilla, realizaré un breve test postural para ver tus desequilibrios principales.

– Dependiendo de lo anterior, diseñaré una sesión personalizada enfocando las posibles dolencias, enfocándome en el problema, sin dejar de tratar el resto del cuerpo en su conjunto.

FAQ’S

¿Qué es lo que NO hace un quiromasajista?

Tratar patologías.

Si tienes algún problema físico como esguinces, lesiones articulares, desgarros, etc… has de ir al fisioterapeuta, que son los adecuados para tratar las patologías del aparato locomotor.

¿Qué es lo que hace un quiromasajista entonces?

Aliviar dolores musculares por sobrecarga, contracturas, y postulares.

Otorgarte un momento adecuado de relajación y tranquilidad.

¿Cuanto dura la sesión?

Aproximadamente 60 minutos. Pero súmale la preparación de la camilla y el entorno, y la posterior recogida de material. Al menos otros 30 minutos.

¿Cuál es el objetivo del masaje?

El objetivo es conseguir un bienestar integral tanto físico como mental.

Una sesión de quiromasaje es una experiencia no un tratamiento.

Y recuerda:

Mientras la IA no tenga manos, tu espalda necesita las mías.

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